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Ecoerosophia: Salir de nosotres mismos es decolonizar la mentalidad patriarcal

El pasado 14 de diciembre de 2019, la Dra. Marilú Rojas Salazar, una de las teólogas feministas más reconocidas en el continente, dictó una conferencia magistral junto a la Revda. Margarita Sánchez de León en Somos ICM, Iglesia de la Comunidad Metropolitana en Matanzas, Cuba. En su disertación, la Dra. Rojas aborda nuevas perspectivas de la teología con énfasis en la erótica. Aquí, el texto íntegro:


(Mil gracias a Jude Erikson, de ICM Libres por Amor, Puebla, por esta transcripción.)


Dra. Marilú Rojas Salazar, reconocida teóloga feminista mexicana.
La Dra. Marilú Rojas Salazar, en Cuba.

Cada día es más peligroso ser mujer, porque matan 11 mujeres diariamente en el país.


Este país ha contribuido activa o pasivamente también, a la devastación de los ecosistemas. No sólo mi país sino la generación de la cual yo provengo como humana, ha contribuido a la devastación de los cuerpos, los cuerpos de las mujeres, los cuerpos de las comunidades LGBTIQA y el cuerpo de la tierra. Somos la generación que ha destruido la selva amazónica, la selva africana, y el derretimiento de la Antártida.


Desde esta angustia que atraviesa mi corporalidad, coloco la pertinencia de reflexionar desde la teología feminista y queer, y propongo la categoría Ecosofiánica, más adelante voy a explicar qué es eso. Como una categoría epistémica crítica decolonial ante estas emergencias.


La sistematización violenta para aniquilar los cuerpos de las mujeres de las comunidades LBTIQA y el cuerpo de la tierra no es inocente, es la expresión del patriarcado en el sistema capitalista neoliberal, aliado a los sistemas conservadores de los fundamentalismos religiosos, pues ambos desean y mantienen la lógica de dominio sobre los cuerpos abyectos, cuerpos basurizados, no sólo de la tierra y de las mujeres, sino también aquellos cuerpos considerados no hegemónicos o simplemente diversos por su sexualidad, color de piel o por su pobreza. Y a esto, Adela Cortina le llama aporofobia, es el miedo al cuerpo pobre, basurizado, racializado, diverso sexualmente.


En el caso de México, van 1199 casos de feminicidio en lo que va de este año, con lo cual se constata que va en aumento la violencia contra las mujeres en lugar de disminuir. Y nos encontramos ante una sociedad feminicida que aprendió el desprecio hacia las mujeres, hacia otros cuerpos, hacia la diversidad, desde su infancia.


Aquí quiero hacer un comentario: hace unos meses, cerca de la CDMX, la noticia que estaba por la televisión, era un tipo que encontraron con bolsas de basura y llevaba cuerpos de mujeres fragmentados. Entonces la policía fue a la casa, encontró los cuerpos de las mujeres en el frigo, en la nevera, ahí los conservaba y la mujer y los hijos ayudaban para comérselos. Sí, yo sé que es horroroso lo que estoy diciendo, los comía lentamente entonces los desechos los llevaba por la bolsa de basura, así fue como le han descubierto. Entonces vino la policía, llevo la mujer a un lugar, al manicomio, porque estaba enferma, a él lo llevó a la cárcel y a los niños los llevaron a un centro de readaptación. Y digo esto porque entonces a él le preguntaban, “¿y bueno usted porque hace esto?”, y él decía, —“Bueno, si me dejaran salir yo lo volvería a hacer, porque yo tengo un enojo profundo con las mujeres”, eso para decirlo rápidamente, estuvo en la cárcel, lo han llevado a la cárcel, y a los 3 días que el tipo había tenido un juicio y lo habían encarcelado y todo eso había pasado, aparecieron otras mujeres muertas, y entonces, uno decía ‘bueno, es que no era ese tipo el loco que mataba a las mujeres y se las comía”.


Lo que estamos viviendo en México es una sociedad feminicida, o sea que no es un loco que está por ahí, hay una sociedad que está educada en esa lógica de la violencia para las mujeres y para los cuerpos diversos, de tal manera que se sienten con el derecho de violarlos, de matarlos, de comerlos y desecharlos. Y quiero comenzar con esto para que entendamos que esta guerra que estamos librando, es una guerra contra una sociedad patriarcal, hegemónica, enojada; con los triunfos de las mujeres y sus luchas, con los triunfos de las comunidades LGBTTIQA y sus luchas, con los triunfos de la gente que está logrando conciencia de la Tierra, con los cuerpos que se están levantando en protesta con las antiguas y nuevas colonizaciones. Ese es el problema que estamos enfrentando hoy en México, desde ahí es que me coloco para escribir lo que escribo.


Y entonces la pregunta, ¿Por qué en lugar de disminuir va en aumento la violencia, aún después de constatar las luchas reivindicativas de las mujeres, de las comunidades diversas, en marchas, protestas, luchas políticas por conseguir los derechos sexuales y reproductivos, por qué está pasando esto?. Bueno, a simple vista parece ser que el patriarcalismo sistémico ahora aparece con más fuerza para castigar esos triunfos de las luchas de estos cuerpos que se atreven a exigir derechos, hay una especie de ira patriarcal que se resiste a caer, estableciendo alianzas con los sistemas políticos y religiosos en línea cada vez más conservadora y antidemocrática, como es el caso de los movimientos fundamentalistas religiosos a lo largo de toda América latina y el Caribe.


Y entonces voy a hacer un poquito de historia que la voy a intentar hacer en 5 min. Tengo una hipótesis en torno a estos fundamentalismos religiosos de los años setenta, estamos hablando de hace unos 50 años en América latina y el Caribe. Pero antes quiero decir que el fundamentalismo religioso tiene los orígenes en la tradición de los primeros siglos del cristianismo, desde el momento en que el cristianismo pacta con Constantino, estamos generando un fundamentalismo religioso, los pactos patriarcales de las instituciones religiosas desde el origen, han generado distintas formas de fundamentalismo. Esta hipótesis de los años setenta que yo voy a trabajar aquí, es solamente un lapso de la historia, pero fundamentalismos hemos tenido a lo largo de la historia muchas veces. En este momento que vivimos histórico, hay algunas razones que yo supongo —otras después va a decir Margarita-, pero la hipótesis que aquí propongo es que se fundamenta en el marco histórico de los acontecimientos de los años setenta en América Latina y el Caribe, que pasaba uno de estos acontecimientos claves del cristianismo en la iglesia Católica, en la iglesia reformada, fue el surgimiento de las teologías de liberación; entonces la teología de la liberación tuvo un primer acercamiento teológico político sistemático que fue la primer teología hecha fuera de Europa, eso hay que decirlo. Entonces esto generó mucho disgusto sobre todo, y yo voy a hablar desde mi contexto —porque una cosa que no dije es que yo soy Católica, yo soy monja Católica. Entonces, en el Catolicismo hubo un castigo a la teología de la liberación con el cardenal Ratzinger, que ahora es el papa emérito, entonces ese castigo viene muy seriamente a los teólogos de la liberación, pero también en las iglesias reformadas hubo castigos de pastores y de teólogos que se atrevieron a generar esta teoría o a incurrir en la teología de la liberación. Sin embargo dicha teología que tiene mucho mérito, que contribuyo a muchas causas, que cuestionó el asunto de clases, no cuestionó el asunto de sexualidades, no cuestionó el asunto de género, no cuestionó el asunto de los derechos sexuales y reproductivos, no cuestionó. Esos fueron los grandes vacíos de esa teología que aunque fue la primera teología hecha fuera de Europa y castigada, tenia esos vacíos. Lo que ella hizo fue la denuncia de las injusticias sociales y la crítica al sistema capitalista neoliberal, apoyado por las dictaduras militares de ese momento; también hay que recordar que la teología de la liberación tuvo un éxito con la lectura popular de la Biblia, de mano del compromiso político y profético para incidir en el cambio de estructuras y resultó un instrumento peligroso para los sistemas imperialistas y las estructuras patriarcales jerárquicas de poder de las instituciones de corte conservador, lo que generó una reacción de muchos obispos, pastores, líderes religiosos que se vieron amenazados en sus propios espacios de poder. Entonces la pregunta que se hacían estos patriarcas era, “¿Cómo detener esta fuerza profética política de denuncia ante la injusticia, la desigualdad, la pobreza y el compromiso social?”


Iglesias de la Comunidad Metropolitana, Matanzas, Cuba
Sede de la ICM en Matanzas, Cuba, donde se efectuó la conferencia conjunta.

Esta teología crecía y se hacía cada vez más fuerte con muchos de los teólogos e instituciones de teología que eran capaces de dar aún la vida por esta causa. Ante esta realidad, pastores y obispos incluidos los papas de entonces —ustedes recordaran que en la iglesia católica tuvimos un papa ultraconservador, el asunto no es que lo hayamos tenido, es que se quedó mucho tiempo, estuvo 27 años, fue Juan Pablo Segundo, pero detrás estaba el ideólogo que ejercía de ejecutador de la parte conservadora de Juan Pablo Segundo, Ratzinger, y que iré a decirles que cuando yo oí que Ratzinger salía como papa: he llorado. Pero bueno, luego hablaremos más de Ratzinger. Entonces, ¿Qué hacía Ratzinger? Ratzinger pidió a los obispos del ala católica que tenían que parar esas teologías de la liberación, porque eran peligrosas para el sistema y el poder, y entonces suscitaron, pidieron en la línea neopentecostal, no digo que toda, carismática, predicadores que vinieran para toda América Latina y el Caribe, entonces se vino de Estados Unidos de América de corte más conservador, para hacer contrapeso a la teología de la liberación: “Tenemos que acabar con esa teología, entonces vamos a traer a gente que pueda predicar”. ¿Qué se hacía, o por qué tuvo éxito este movimiento carismático ideo pentecostal, por qué tuvo éxito en las bases, en la gente pobre, sencilla, de América Latina y el Caribe para hacer contrapeso a la teología, qué paso allí?. Bueno, lo que pasó es que la teología de la liberación olvidó el cuerpo, olvidó la sexualidad, olvidó los sentimientos, olvidó las emociones, olvidó lo que Byung-Chul Han, teólogo sudcoreano llama La Erótica, por eso mi conferencia se llama Eroecosofia, la erótica la olvidó y Byung-Chul Han dice que cuando olvidamos la erótica, perdemos la capacidad de amar al prójimo, porque somos herederos de un cristianismo somatofóbico, hedonofóbico y egodistónico. La egodistonia, ustedes saben, es el rechazo a la propia homosexualidad, y la iglesia Católica es experta en eso. Entonces trajo estas somatofobias, estas hedonofobias, el miedo al placer, el miedo a lo erótico, el miedo a la sexualidad, el miedo a lo diverso, trajo que estos movimientos de corte corpóreo, expresión del cuerpo, expresión de a sensibilidad, expresión de las emociones, suplieran una ausencia que por siglos, hemos tenido los cristianos en general.


Otra de las características importantes a analizar es esto de las emergencias hermenéuticas bíblicas que comenzaron a proponer teologías contextuales, y ahora el feminismo ha avanzado más y ha propuesto la decolonialidad de los textos, no solamente lo contextual, no solamente las hermenéuticas feministas de sospecha de traducción de los textos bíblicos, sino ahora también tenemos que decolonizarlos, lo cual está siendo contrarrestado por una lectura descontextualizada y literal fundamentalista del texto, con los nuevos movimientos fundamentalistas, y entonces lo que viene muy bien a estos sistemas patriarcales hegemónicos —y estoy hablando de capitalismo neoliberal- es el cristianismo fundamentalista, con quien han hecho una boda profana y han engendrado la violencia contra los cuerpos abyectos o basurizados.


Estoy diciendo que el cristianismo fundamentalista o los movimientos fundamentalistas, se han casado con los movimientos políticos y han engendrado la violencia contra mujeres, comunidades LGBTIQA y el cuerpo de la tierra. La polarización de estos grupos ha generado una especie de guerra santa, y la guerra santa es por parte de los fundamentalismos, contra todo lo que implique género, categorizándolo como demoniaco, ideológico, que es una de las principales banderas, dicho sea de paso, de la lucha de estos grupos. Mujeres, otra vez vueltas a demonizarlas, a ponerlas en categoría de seductoras, culpables, responsables de todos los males de la humanidad; y el derecho sobre los cuerpos que deciden no tener hijos o tenerlos de otra manera. Entonces en esta guerra santa la que está generando una idea falsa de los valores cristianos tradicionales y morales, en esta guerra santa en la que estamos, nuestros cuerpos y hablo de los cuerpos que estamos aquí, son el botín de guerra.


¿Que propongo? Recuperar la Erótica. ¿Qué es la erótica? La erótica desde mi punto de vista, es la capacidad de salir de nosotros mismos desde nuestra corporalidad diversa, desde nuestros cuerpos abyectos-basurizados, es decolonizar esa mentalidad patriarcal, es una postura política de subversión. Cuando nosotros, nosotras, nosotres pensamos en la erótica, pensemos en una palabra peligrosa a la hora de interpretarla, porque ésta usualmente se ha confundido o ha sido manejada en la interpretación patriarcal y del mercado como pornografía o prostitución. La colonización cristiana ha sido en gran medida la responsable de anular la erótica, en las cultural afroamerindias, una cultura que en nombre de la religión exige renunciar a los instintos naturales que sólo consiente el eros dominado y que está constituida sobre la violencia. Esa cultura que domina al eros, no es cultura sana, sino propiciadora de enfermedades, y estoy hablando del modelo Católico —y ustedes saben que hay ahí un problema con la pederastia, la pedofilia: se quitó al Eros y vino este problema.


La erótica nos permite salir de nosotres mismos, aplica todo esto para las instancias religiosas que en aras de la moral han mutilado la fuerza vital de la pasión, el deseo que habita en cada ser vivo. A lo que llamamos erótica, la pasión y el deseo provieneN de un Dios, de una Diosa, de un Dis, que primero nos ha deseado y no hay nada más diverso que la Trinidad. Si pensamos a la Trinidad, tendríamos que pensar en una Divinidad diversa; entonces, expulsar del templo al erotismo, desecharlo y lanzarlo a la oscuridad y al oprobio, desgarró el corazón de las culturas indígenas, africanas, mesoamericanas, latinoamericanas. Y esto lo hicieron a través de la represión de la sexualidad, lo hizo la moralidad católica y sacudió el cuerpo de la cosmología mesoamericana hasta sus cimientos, por eso es que nuestro primer trabajo es decolonizar la manera como concebimos a la Divinidad, no solo en América Latina, también en el Caribe, tenemos que recuperar la valoración por el sexo, el placer y el deseo en los cuerpos que hemos herido, que hemos herido en las personas, que hemos exiliado en las instituciones religiosas, y ahí conectamos con una espiritualidad en el mundo, una espiritualidad sexual, una espiritualidad placentera y una espiritualidad de deseo.


En este sentido la erótica es una categoría transteológica, porque no se ubica en una única deidad, en un único cuerpo, sino que es comprendida como un cumulo de expresiones, sexuales, amorosas diversas, como una fuerza política y una postura mística subversiva que cada ser vivo posee, lo cual emerge de los cuerpos violentados y diaspóricos que gimen por el deseo de una vida más digna, equitativa y justa, una dicha que fuera atribuida a lo sagrado, transita en el imaginario cotidiano de las personas que vivimos estas realidades.


La erótica es un tributo de la Divinidad porque es la fuerza que emana para resistir contra la injusticia y la fuerza que se opone a las relaciones necrofílicas, es decir, al exterminio de los cuerpos por ser considerados desechables. A menudo se le ha dado un nombre equivocado a lo erótico y se le ha usado contra la mujer, por esta razón muchas veces nos hemos alejado de la exploración y consideración de lo erótico como una fuente de poder y conocimiento, confundiéndolo con su opuesto, la pornografía. Lo que el sistema capitalista ha hecho es secuestrar la erótica y venderla y la ha hecho pornografía.


Tenemos que recuperar la erótica. Audre Lorde propone pensar la erótica como una fuerza vital, y agrega que la erótica es una fuente que nos permite resistir y oponernos a la violencia. De la erótica emana la capacidad de transgresión de los sistemas opresivos y violentos, la vitalidad para transformar los espacios de injusticia en espacios equitativos y sororales fraternos, también es esa capacidad de analizar críticamente los discursos que anulan los deseos, la pasión que mana de nuestros cuerpos anhelantes de otra forma de vida digna. Entonces la erótica tiene una dimensión profundamente política, que permite reconocer el acto pornográfico como venta de cuerpos, como aniquilación de sexualidades, como control hegemónico de otras formas de amar y les exhibe para ser vulnerados.


Quiero terminar diciendo que Byung-Chul Han describe la erótica como la fuerza interior que nos hace salir de nosotres mismos para encontrarnos con el prójimo, mientras que el narcisismo propio del modelo capitalista neoliberal nos encierra en un modelos de lo igual. Y el modelo de lo igual y de lo hegemónico es el infierno. Muchas gracias.

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